AISLAR HUMEDADES.

¿QUÉ SON LA LANA DE ROCA Y LA LANA MINERAL?

La lana de roca es el aislamiento obtenido del proceso de hilado mediante el calentamiento de rocas basálticas volcánicas y mineral coque, hasta alcanzar los 1500 grados centígrados. En estado líquido se obtienen “hilos”, que, en su estirado y enfriamiento, se entrelazan obteniendo lana de roca bruta. La borra es el material que se utiliza sin procesar y es la única versión o formato para insuflado. No se pueden considerar naturales, ni un material reciclable, pero el 95% de la materia prima es natural (basalto)

La lana mineral, por su parte, es el aislamiento obtenido del mineral sílice. Se  obtiene del reciclado de vidrio (sílice transformado), calentando hasta 1600 grados centígrados. En estado líquido se obtienen hilos-fibras, que se entrelazan obteniendo la lana mineral a granel o borra. Tampoco puede ser considerado un material natural, pero sí reciclable y respetuoso con el medio ambiente.

PROPIEDADES AISLANTES

Tanto la lana de roca como la lana mineral son aislamientos que actúan como barrera contra la humedad. Son soluciones hidrófugas. No impermeabilizan las fachadas (son materiales fibrosos y porosos) ni evitan filtraciones, pero son soluciones no hidrófilas, es decir, no tienen afinidad por el agua, y no higroscópicas. De hecho están reconocidas internacionalmente como aislantes acústicos (por su estructura flexible) y térmicos (por su entrelazado capaz de mantener inmóvil el aire). A ello se suma que son incombustibles debido a su origen inorgánico.

Es decir, aunque se produzcan filtraciones o condensaciones que generen grandes cantidades de agua, humedad o vapor de agua, las lanas minerales o de roca no las absorberán ni las atraparan del ambiente gracias a su clasificación <mu1 frente a la humedad (en 1 m3 podrán contener menos de 1 litro de agua, cantidad extremadamente fácil de evaporar o eliminar a través del material).

Hay que tener presente que muchos de los desperfectos que se producen en una construcción tienen su origen en la acción nociva de la humedad: disminución de la protección térmica, degradación de los materiales, aparición de moho y hongos, etc. Este tipo de problemas son muy comunes en viviendas de zonas con climas muy húmedos o fríos, con muchas precipitaciones o alta humedad o ubicadas en zonas montañosas. De ahí la necesidad que tienen estos edificios de contar con materiales que presenten un comportamiento eficaz frente al agua para asegurar un aislamiento adecuado y poder disfrutar de un ambiente agradable dentro del hogar.

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Fuente: ecogreenhome
Imagen: Pixabay.

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