CLAVES PARA ACERTAR.

4 claves para la selección de materiales constructivos y acabados en una vivienda

Una de las principales tareas de los profesionales que realizan proyectos de interiorismo residencial es acompañar a los  clientes en el momento de decidir los acabados o materiales constructivos de su vivienda. La cantidad de factores a tener en cuenta antes de decidirse por un acabado concreto es extensa, pero podría resumirse en base al sentido común y a una serie de pautas que pueden servir de guía para tan importante decisión.

Cuatro claves para elegir acabados en una vivienda:

1. Estética.

Es uno de los aspectos fundamentales a tener en cuenta, pero no el único.
Incluso una vez llegados a este punto es común seguir cometiendo errores. Uno de ellos es pensar que en el resultado estético influye exclusivamente la vista. Hay factores sensoriales que complementan, para bien o para mal, el sentido visual que ofrece un material. No hay que  olvidar son 5 los sentidos, no uno. Y en la mayoría de las ocasiones se desaprovecha el potencial de los otros 4.

Por poner un ejemplo ilustrativo: las maderas nobles. El intenso aroma hogareño y natural que desprenden, y que incluso podría potenciarse artificialmente, es determinante para conseguir una sensación acogedora que para muchos es conditio sine qua non a la hora de diseñar una vivienda.
Las propiedades acústicas como atenuadoras de reverberaciones que poseen estas maderas ofrecen además un gran potencial en el momento de valorar otros factores o necesidades como el propio uso de la vivienda que se abordará a continuación.

Y el tacto. La sensación experimentada al comer en una mesa de madera es totalmente diferente de la conseguida en una superficie acristalada, entre otras cosas debido al tacto. Y qué decir del suelo , el paramento vertical del baño o dormitorio, el mecanismo con el que se enciende la luz…etc. El tacto es otro sentido cuya importancia no debe ser desatendida por su influencia en la sensación de habitabilidad de una vivienda.

2. Función o destino final

Si la estética es fundamental a la hora de decidirse por uno u otro acabado, no lo es menos analizar el uso que se le va a dar al mismo, o al espacio del cual va a formar parte. Un mismo acabado podría ser el idóneo para un paramento vertical (revestir una pared), y sin embargo estar totalmente contraindicado para un suelo por su escasa resistencia mecánica a la abrasión o rozamiento; pero esto dependerá en gran medida del uso de ese suelo.

Se deben analizar factores como la transitabilidad, los productos o factores meteorológicos o humanos con los que entrará en contacto, la influencia del color o la textura en su uso diario, la maleabilidad o adaptación del material, etc.

3. Mantenimiento

Cualquier material constructivo requiere de un mantenimiento por mínimo que sea. Se entiende por mantenimiento el conjunto de labores tan básicas como la limpieza que, dependiendo del acabado, tendrá una u otra consideración y supondrá mayor o menor esfuerzo (económico en muchos casos), pero también el pulido que requiere una superficie de mármol de forma periódica, el acuchillado de una tarima de madera o la delicadeza de uso de ciertos acabados.

En la mayoría de ocasiones el mantenimiento de un acabado, o sistema constructivo, deriva en una cuestión económica. Son frecuentes ciertos errores, como utilizar grandes superficies acristaladas por su alto valor estético sin valorar convenientemente los costes de limpieza que requieren (sobre todo cuando son exteriores), o decidirse por materiales rugosos en zonas que requieren una higiene extrema, con acabados exageradamente porosos en zonas íntimas, etc.

4. Economía

La decisión final pasa por la búsqueda eficiente del equilibrio entre factores estéticos, funcionales, económicos y de mantenimiento.

En determinados momentos interesará que funcionalidad y mantenimiento predominen sobre el resto de aspectos, pasando la estética a un segundo plano. Por ejemplo, en el caso del diseño de una vivienda de verano en la que se busca inmediatez, limpieza rápida, cómoda, una vivienda funcional, de poco tránsito, centrada en el disfrute sobre todo exterior…

Por contra, si se plantea  una vivienda con una estética muy cuidada, sublime, reflejo de una determinada personalidad o estatus con la que siente cierta identificación, o fruto de una necesidad de posicionamiento incluso a nivel marca personal, que pudiera ser segunda o tercera residencia y en la que el factor económico tiene poco peso;  habría que asumir un desequilibrio priorizando estética y funcionalidad.

En definitiva, se trata de aplicar sentido común desde una óptica global basada en 4 aspectos: estética, función, economía y mantenimiento; y apoyada en el conocimiento del mercado y la psicología de las personas.

 

Artículo by anida.es.
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