ABRIGA TU TERRAZA.

Tener una terraza no significa aparcarla en invierno a la espera de que llegue el buen tiempo.  Incorporar una decoración adecuada puede permitir el disfrute de este espacio sin necesidad de pasar frío. Esto implica la necesidad de realizar una serie de cambios, sencillos pero muy útiles, para poder convertir ese rincón en el refugio favorito de toda la familia.

Para empezar, el pavimento debe ser lo más cálido posible. De ahí que se aconsejen los suelos de madera o, al menos, el uso de alfombras de exterior. Están diseñadas específicamente para soportar las inclemencias meteorológicas y exigen un mantenimiento mínimo. Pero además, en el mercado existe una amplia gama de diseños que permitirán aunar el calor y el confort con una estética muy agradable.

El mobiliario también tiene que ser capaz de resistir los azotes de las bajas temperaturas y de la crudeza invernal. Hay que tener en cuenta si es una zona en la que abundan las lluvias, la nieve o los vientos fuertes (o todo junto) para calcular el grado de fortaleza que tienen que tener los materiales. Por fortuna, en la actualidad es muy fácil encontrar muebles fabricados con sintéticos que, sin embargo, imitan con detalle los naturales. Ofrecen belleza, durabilidad y resistencia y resultan perfectos  para espacios de este tipo.

Para poder disfrutar al máximo, es necesario añadir  mantas y textiles que aporten calidez y permitan transcurrir tiempo a la intemperie. Si son gruesas y de pelo largo mejor aún ya que son las que mayor protección brindan. Las de lana están en auge y los colores que se encuentran en el mercado armonizan perfectamente con la estación más fría: grises, marrones, neutros…Contar, además, con un espacio donde ubicarlas tras el uso también es de gran utilidad por lo que se recomienda incluir algún baúl o banco de almacenamiento.

Respecto a la iluminación, cabe destacar la importancia que tiene a la hora de crear el ambiente correcto. Una luz tenue para una atmósfera de relax o algo más intensa para la lectura, resultan imprescindibles. Velas, farolillos o leds son opciones muy actuales y prácticas. A modo decorativo, se pueden añadir objetos cálidos como elementos de madera y fibras naturales y plantas que aporten color y frescura. La única condición es elegir aquellas que puedan ser destinadas a esta área desprotegida y soporten heladas y gélidas temperaturas. Otra posibilidad es optar por los terrarios o invernaderos que brindan estética pero también protección.

Lo importante en todo el proceso es seguir la propia intuición y gustos para que el espacio refleje la personalidad de cada uno. Debe ser un espacio acogedor, a pesar del frío, y con carácter. En caso de dudas, siempre es posible solicitar la ayuda de un experto pero cualquier opción será más que válida si permite acomodar la terraza y hacerla apetecible durante el invierno.

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Fuentes: dicoro.com/ micasa.es/ideascasas
Imagen: Decoora

 

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