FACHADAS VEGETALES.

El aislamiento térmico de la fachada de un edificio o casa supone un importante ahorro energético que, en algunos casos, no es fácil de aplicar. Bien por la necesidad de una aprobación unánime en la comunidad de propietarios o bien por la falta de recursos económicos para realizar la inversión, en ocasiones la incorporación de un sistema eficiente de aislamiento resulta complicada.

Una alternativa algo más accesible, principalmente en el caso de casas y áticos, es recurrir a las  plantas trepadoras para mejorar las condiciones aislantes de la vivienda. Se trata de una solución económica (al menos a corto plazo), ecológica, ya que contribuye a producir más oxígeno, estéticamente agradable y tradicional, ya que viene siendo utilizado desde hace décadas.

¿Por qué funciona? Aunque las plantas no tienen la propiedad de aislar térmicamente y, por tanto, no son útiles para aislar del frío, sí resultan muy prácticas en fachadas con una radiación solar directa. Es  decir, aquellas que estén orientadas a sur y oeste (que son las más castigadas en verano) pueden verse beneficiadas por este sistema «vegetal» y reducir la temperatura de sus muros en 5 o 6 grados.

La razón es que  el follaje de las plantas impide el impacto directo del sol sobre las paredes (de ahí que cuanto más denso sea mejor), por lo que evita sobrecalentamiento. Si además se separan las plantas de la fachada (para lo cual puede emplearse una estructura de madera o de metal), se crea una cámara de aire que permite la circulación del aire mejorando notablemente las condiciones de la ventilación. Por último, la humedad inherente a las plantas ayuda a refrescar ese mismo aire con lo que se obtiene un enfriamiento importante de la temperatura.

El montaje de la cámara de aire entre las plantas y la fachada puede encarecer el coste final de la implantación del sistema natural de aislamiento pero merece la pena especialmente cuando se trata de viviendas demasiado expuestas al calor del sol. Una solución que ofrece importantes mejoras y un aspecto estético inigualable con la floración de  la primavera y el verano. No hay más que recurrir a un paisajista  con suficientes conocimientos técnicos en eficiencia energética o a un gestor energético con cultura paisajista para disfrutar de un aislamiento térmico vegetal.

 

Artículo by planreforma.

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