PROBLEMAS COMUNES.

Las cubiertas de los edificios, con el paso del tiempo, sufren un deterioro debido a muy diversos motivos pero que hacen necesaria una serie de actuaciones para devolver la funcionalidad al elemento de cobertura. Dependiendo del nivel de gravedad del problema que sufran, se podrá actuar mediante la reparación interviniendo en elementos puntuales o, en su caso, por medio de la rehabilitación actuando sobre toda la superficie.

Las situaciones que pueden darse varían mucho según el tipo de construcción de cubiertas, de los materiales o sistemas empleados y del nivel de deficiencias. Con frecuencia el deterioro se debe a una razón muy común, que es el propio paso del tiempo, pero que puede resultar especialmente arriesgado en casos tan concretos como los tejados construidos con teja curva inclinada, con pendiente, sobre tablero cerámico con capa de mortero y tabiques palomeros.

Cuando los materiales alcanzan un alto nivel de degradación a causa de los fenómenos atmosféricos, el mortero de asiento de la teja en caballetes y limas se queda  muy “lavado”, erosionado y convertido en polvo, por lo que la teja queda suelta y sin apoyo. Un problema tan evidente como peligroso dado el riesgo de desprendimiento de piezas a la calle.

Igualmente pueden detectarse en las cubiertas signos de un excesivo tránsito por parte de diferentes instaladores de antenas y electricidad, gas y aire acondicionado entre otros. El propio tránsito es precisamente el que muchas veces provoca la rotura de las tejas, ya que al pisar, especialmente sobre caballetes y limas, la teja se acaba quebrando ya sea debido a su antigüedad o a la  fragilidad por su baja calidad. El asiento real pierde solidez es decir,  ha dejado de ser mortero para traducirse en polvo.

Si se suma la presencia de aves en la zona se pueden prever daños a nivel de  canalones y bajantes y suciedad, la cual es perjudicial ya que provoca molestos atascos. La ausencia de medidas de conservación, por supuesto, incidirá aún más en su mal estado. Y es que no hay que olvidar que estas superficies requieren un mantenimiento periódico basado en labores de limpieza y revisión general.

En definitiva, el estado en que se encuentra esta cubierta es fruto de un cúmulo de circunstancias muy habituales: tiempo, tránsito, aves… pero si se añade una falta absoluta de manutención y lavado de canales y cazoletas, la situación puede empeorar. De hecho, la estanqueidad se puede ver seriamente afectada y surgir humedades y filtraciones. De ahí que resulte crucial prestar siempre mucha atención, desde el principio, al control periódico del estado de la cubierta para evitar problemas que otros factores externos pueden agravar.

 

Un artículo de indafer.com
Recomendado por BIG MAT ASURMENDI.

Imagen: Pexels

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