CUBIERTAS DE ZINC.

Las bandejas de zinc que se instalan en cubiertas y fachada están compuestas en realidad por una aleación de zinc, cobre, titanio y aluminio, aunque el primero representa el 99,995% de dicha aleación. Se trata de un elemento de cobertura utilizado de forma tradicional en Europa, especialmente en Francia, Bélgica y Alemania, donde la reglamentación es rigurosa y exigente.

Una de sus principales propiedades es que es un material muy duradero,  y según el medio ambiente en el que se instale, se le calcula una vida estimada de entre 100 años en atmósfera rural y un mínimo de 40 años en un ambiente marítimo o industrial severo. Es por tanto un producto de calidad alta, que sin embargo, requiere un delicado montaje.

Para realizar un correcto ensamblaje de las placas de zinc resulta crucial prestar atención a tres principios básicos:

  1. Ventilación. La cubierta debe tener siempre un sistema de ventilación natural o cámara de aire.
  2. Aislamiento Térmico. Toda cubierta de zinc ha de estar aislada para evitar la aparición de la condensación en la bandeja.
  3. Dilatación. El zinc es un material que posee un coeficiente de dilatación altísimo.

Cubierta fría.

Se entiende por cubierta fría a la placa de zinc dispuesta directamente sobre una superficie compatible, con la construcción de una cámara de aire y  adecuadamente autoventilada.

Cubierta caliente.

La cubierta caliente, por su parte,  consiste en una placa de zinc colocada  sobre una lámina drenante que permite la creación de una micro-cámara de aire.

En cuanto a las técnicas de ensamblaje, se pueden diferenciar dos técnicas que  resuelven el solape longitudinal y por tanto la estanqueidad: la Junta listón y la Junta alzada.

Soportes compatibles.

El zinc es un material de gran calidad pero tremendamente delicado. De hecho,  es compatible con solo tres materiales: pino, abeto del Norte y acero galvanizado. El contacto directo de una placa de zinc con otro cualquier material generará un proceso de corrosión irreversible. Para evitarlo, será necesario recurrir a la colocación de una lámina de separación que impida el contacto directo con los materiales habituales como el mortero de cemento, el tablero hidrófugo o la cerámica.

El soporte elegido deberá ser, en cualquier caso, perfectamente continuo y rígido, ya que el zinc es moldeable y adaptable. Como consecuencia todas las irregularidades del soporte de la cubierta inclinada quedarán reflejadas en las placas de zinc. De la misma forma, si no está continuamente apoyado, no funcionará mecánicamente, sea por carga de succión del viento, compresión de nieve o tránsito puntual por uso de la cubierta.

El envejecimiento del zinc. Precauciones.

La apariencia original del zinc asemeja al clásico acero galvanizado. No obstante, con el paso del tiempo, se va produciendo una reacción química provocada por el CO2 que contiene el aire, cuya reacción permite la formación de una pátina autoprotectora del zinc.

Si falta el CO2, la pátina no puede crearse, el zinc se vuelve sensible a la humedad, y en lugar de carbonato básico de zinc, se produce la formación de hidróxido de zinc u óxido de zinc, que daña a las placas de forma irremediable. Es decir, las placas deben estar siempre aireadas por lo que conviene evitar que queden cubiertas por plásticos o almacenadas una encima de la otra lo cual impediría “respirar” a la placa. Por fortuna, los fabricantes de las bobinas de zinc han desarrollado sistemas de envejecimiento acelerado, que confieren al zinc un aspecto final que permanecerá más o menos estable a lo largo de su vida.


Escrito por Indafer.
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